Intel Compute Stick, un computador con Windows 10 en un pen drive

Los dongles o sticks HDMI son una de las sorpresas más agradables para los usuarios de tecnología en los últimos tiempos. En este formato tan compacto ha sido posible encontrar todo tipo de prestaciones.

La propuesta del Intel Compute Stick es aún más ambiciosa que la que habíamos visto en productos como el Chromecast y otros dongles destinados a la reproducción multimedia. En este caso contamos con todo un miniPC con Windows 10 o con Ubuntu a nuestro alcance, y nosotros ya hemos podido probar esta nueva forma de hacer que nuestro puesto de trabajo sea más ubícuo que nunca.

Pruebas y análisis recientes, es una versión preliminar del Intel Compute Stick basado en Windows. Esta edición ya se vende en Estados Unidos y es posible encontrarla a precios que rondan los 150 dólares, sin embargo hace poco más de seis meses, se liberó una versión ligeramente distinta. Contará con 1 GB de RAM y 8 GB de almacenamiento, pero además estará basada en Ubuntu 14.04 y su precio estimado será de 110 dólares cuando aparezca a la venta.

Especificaciones y diseño

Intel no es una empresa en la que veamos ese discurso en el que el diseño es factor esencial de sus productos, y eso se nota en un Compute Stick espartano como pocos en ese apartado. Cierto que el factor forma de estos dongles no da para demasiadas sorpresas, pero aquí es evidente que el formato de presentación del accesorio tiende más bien a lo básico.

La placa en la que están integrados todos los componentes está protegida por una carcasa de plástico negro reflectante en su parte superior y mate en los laterales y en la inferior. En esa carcasa superior contamos con el LED azul de encendido, un logo “Intel inside” y dos rejillas de ventilación que permiten dar salida al aire caliente que generan los componentes internos.

En los laterales encontramos los distintos puertos de conexión: en uno de ellos tenemos una ranura Micro SD para ampliar la capacidad de almacenamiento y una pequeña rendija de ventilación, mientras que en el otro contamos con el puerto USB, la ranura antirrobo, el puerto Micro USB para alimentar el dispositivo, otra pequeña rejilla de ventilación y un pequeño botón de encedido y apagado.

El el borde inferior encontramos el conector HDMI que es el que utilizamos para conectar el Intel Compute Stick a un televisor, monitor o proyector compatible, y aquí Intel ha tenido el detalle de proporcionar un pequeño alargador HDMI de 20 cm que permite que si queremos podamos tener más accesible sus puertos de conexión, algo que ha venido muy bien para facilitar el acceso a ellos durante nuestras pruebas. En la caja también se incluye un cargador USB de 10 W (5V y 2A) y un cable de USB a Micro USB.

Características del Intel Compute Stick

Sistema operativo: Windows 8.1 con Bing (32 bits)
Procesador: Intel Atom Z3735F quad-core a 1,33 Ghz 22 nm, 2MB Caché L2, 2,2W SDP
Memoria RAM: 2 GB (1.333 MHz DDR3)
Gráficos: Intel HD Graphics
Almacenamiento: 32 GB eMMC SSD (Samsung MBG4GC)
Conectividad: WiFi 802.11n (Realtek RTL8723BS) + BT 4.0
Puertos: 1 salida HDMI 1.4a, 1 USB 2.0, 1 MicroSD, 1 Micro USB (carga)
Tamaño: 103 x 37 x 12 mm
Peso: 54 g
Otros: Ranura antirrobo

El procesador integrado en el modelo para esta prueba es un Atom Z3735F de la familia Bay Trail-T, un modelo con cuatro núcleos Atom Silvermont que originalmente estaban orientados al mercado de las tablets y que es una buena opción para un dispositivo de estas características.

Intel proporciona los distintos controladores de dispositivo en su página web de soporte, y hay que señalar que uno de los problemas de hacer uso de Windows 8.1 con Bing en este dispositivo (a pesar de que el micro es de 64 bits, es la edición de 32 bits la que está preinstalada) es el espacio que este sistema operativo requiere: una vez iniciado por primera vez, quedan unos 17 GB que tras las actualizaciones -de primeras, más de 1 GB por los numerosos parches que han ido apareciendo en W8.1- se quedan en unos 14,5 GB.

Una de las claras orientaciones de este pequeño dispositivo es el de servirnos como puesto de trabajo en tareas de productividad. Para ello, eso sí, necesitaremos conectar un ratón y un teclado, algo que es fácil gracias a la conectividad Bluetooth pero que también podremos solucionar con el puerto USB 2.0.

Nosotros tomamos este segundo camino: utilizamos un HUB USB de HooToo que además de proporcionar tres puertos USB 3.0 -que en realidad están limitados por el puerto 2.0 del Compute Stick para transferencias de datos- ofrece un útil puerto RJ45 Gigabit Ethernet.Este último no es tan importante en tareas como la navegación web, pero como descubriremos más adelante sí puede ser crucial en otro de los escenarios clave del dispositivo de Intel: la reproducción de contenidos multimedia.

Con el HUB conectado pudimos integrar nuestro teclado y ratón habitual del equipo de sobremesa y comenzar a trabajar sobre ese escritorio Windows 8.1 que se comporta de forma sorprendentemente decente. Al conectarlo a nuestro monitor 1440p de pruebas, eso sí, tuvimos que conformarnos con utilizar una resolución 1080p a 60 Hz. El panel de control de gráficos HD Intel no proporciona mayores resoluciones incluso con otras combinaciones de frecuencia de refresco (solo tenemos 50 o 60 Hz, nada de 30 Hz, por ejemplo), de modo que al menos de serie estuvimos limitados por este factor.

Aún así el comportamiento del Intel Compute Stick fue realmente notable. La única molestia realmente apreciable es la que produce el sonido de la ventilación, que es prácticamente permanente en este ámbito. Ese zumbido constante puede resultar cansino, pero aquí Intel quiso asegurarse de que la temperatura estuviera bajo control y las dimensiones del dispositivo obligaban a utilizar una ventilación activa que lamentablemente tiene ese inconveniente.

En nuestras pruebas abrimos varias ventanas de navegador (tanto Internet Explorer como un cada vez más exigente Chrome) con varias pestañas y pudimos trabajar sin problemas. Aunque se producen ligeros retrasos en la apertura de aplicaciones o de nuevas pestañas y en la carga de páginas y servicios web, esos tiempos no son preocupantes y desde luego son perfectamente asumibles para sesiones de trabajo prolongadas.

El rendimiento del equipo es en líneas generales muy decente, pero ojo: estamos hablando de un miniPC con una configuración hardware muy modesta. Los benchmarks que hemos ejecutado demuestran que ni su procesador, ni su gráfica integrada ni su almacenamiento interno son especialmente destacables: el Intel Compute Stick permite trabajar con soluciones de productividad convencionales, pero no es recomendable confiarse y pedirle más de la cuenta. Los datos de rendimiento son los siguientes:

Uno de los posibles usos de este equipo sería el de aprovecharlo para la reproducción de contenidos multimedia. En nuestras pruebas la reproducción en primer lugar de contenidos de YouTube con resolución 1080p fue sin problemas y la carga del procesador no fue excesiva -menos del 25%- y lo mismo ocurría al reproducir contenidos almacenados en local o en red con aplicaciones como VLC o Media Player Classic. A pesar de que estos Atom no disponen de tecnologías de codificación y descodificación acelerada por hardware -Intel QuickSync, Intel Clear Video HD- la reproducción fue de nuevo notable y sin que el consumo se disparase.

La principal limitación no está en ese SoC elegido por Intel. Ni siquiera en el ruido generado por el ventilador, que a la distancia a la que uno se coloca del televisor queda totalmente oculto tras el sonido de los propios contenidos.

El problema es la conectividad WiFi 802.11n que con el chipset y el formato de este dispositivo era especialmente pobre. Si pretendéis acceder a contenidos almacenados en red, lo mejor será que aprovechéis una conexion Ethernet como la que os proporcionan HUBs como el que hemos mencionado, porque de lo contrario los contenidos “pesados” pueden poner en muchos aprietos al modesto Intel Compute Stick.

Aquí también tenemos la opción de almacenar los contenidos en local, y aunque el espacio de almacenamiento interno no es excesivo siempre podremos aprovechar esa ranura MicroSD que admite tarjetas de hasta 128 GB. El rendimiento aquí variará según la tarjeta, pero en nuestras pruebas con tarjetas Clase 10 logramos tasas de lectura y escritura que rondaban los 25 MBps, suficientes para esa reproducción fluida de contenidos que no dependa de un caudal de datos en redes inalámbricas. Aquí hay que señalar que no parece que la ranura aproveche estándares como el UHS-I o UHS-II de algunas tarjetas de última generación, y esos son los máximos teóricos que alcanzamos a pesar de que en esos estándares se pueden lograr picos de hasta 312 MBps (PDF).

Intel Compute Stick, la opinión del autor

Los 150 dólares que cuesta esta edición rn EE.UU. de A. dejan claro que este dispositivo es bastante más ambicioso que la mayoría de mini PC del mercado. Aquí resulta inevitable no hablar de propuestas como las de la Raspberry Pi 2 -aunque no cumpla de forma tan solvente como equipo de trabajo-, significativamente menos potentes pero mucho más baratas y que desde luego puede cumplir con solvencia con las tareas de la reproducción de vídeo. Aun cuando Intel destaca esa reproducción de contenidos como una de las opciones posibles, creemos que hay alternativas mucho más destacables en este apartado.

Donde realmente gana enteros este dispositivo es en su capacidad de convertirse en nuestro puesto de trabajo. Todo un Windows 8.1 a nuestro alcance en un formato tan atractivo como este puede salvarnos de más de un problema y puede ser un interesante acompañante en viajes y reuniones. Obviamente aquí necesitaremos siempre acceso a monitor, teclado y ratón, pero si nos movemos en escenarios con estos recursos, el Intel Compute Stick puede ser un aliado muy relevante.

La ambición de Intel es clara: a la vista de la realidad del mercado PC la empresa está tratando de inspirar nuevos tipos de escenarios en los que sus procesadores y componentes puedan tener sentido. El Intel Compute Stick es una apuesta muy interesante de cara a ese acceso a un equipo allí donde lo necesitemos, pero no puedo evitar pensar que le van a salir competidores muy serios con esos futuros smartphones basados en Windows 10 en los que Microsoft promete ofrecer esa interesante convergencia. Serán dispositivos bastante más caros, pero mucho más acordes con la realidad de muchos usuarios.

Con todo y con eso, la solución de Intel puede cubrir distintas necesidades y de hecho puede que solo sea la primera iteración de un concepto en el que hay margen de mejora suficiente. Quizás en una segunda revisión veamos micros Intel Core M -nada de ventiladores- o mucha mejor conectividad inalámbrica -uno de los grandes peros-. Mientras tanto, seguro que este singular dongle HDMI atrae a un buen número de usuarios.

Fuente: noticias24.com